¿Cuánto tienen que dormir los niños? Céntrate en las necesidades de tu hijo

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El sueño es quizá una de las grandes preocupaciones de todos los padres, ¿cuánto tienen que dormir los niños?, ¿mi hijo estará durmiendo suficiente? En primer lugar debemos pensar que cada niño es un mundo. A pesar de que existen tablas que nos dicen las horas que deben dormir los niños en función de su edad no debemos olvidar que son para orientarnos. Queremos tener todo controlado pero una vez que inicias el camino de la maternidad te das cuenta de que con los niños la flexibilidad es una máxima… Cada niño tiene unas necesidades y además cambian continuamente. Es importante que observemos a nuestro hijo y hagamos más caso a nuestro instinto que a lo que dicen las tablas.

Lo primero que debes hacer es confiar en ti mismo y en tu hijo. Nos obsesionamos con las horas de sueño y con cuánto tienen que dormir más por lo que hemos leído, nos han contado o con lo que duermen los demás niños. Las comparaciones son odiosas y te lo digo yo que con mi hijo pequeño lo pasamos mal porque dormía menos que su hermana… Pasamos momentos de mucho agobio porque intentaba obligar a mi hijo a dormir. Recordaba las horas que su hermana mayor dormía con su misma edad y pensaba que él tenía que hacer lo mismo. El día que entendí que cada niño tiene unas necesidades diferentes y que mi hijo necesita dormir menos las cosas mejoran mucho y el sueño dejó de ser un conflicto diario.

La importancia de dormir

Sin ninguna duda cuánto duerman los niños es un dato muy importante y que debemos tener en cuenta. Las conexiones neuronales se realizan mientras dormimos y los niños tienen una gran cantidad de estímulos. La forma en la que el cerebro adquiere las habilidades es a través de esas conexiones neuronales. De aquí viene la base de los famosos «picos de sueño». Hay momentos en los que los niños están viviendo grandes cambios (se encuentran las manos/pies, aprenden a sentarse, a gatear…) y necesitan dormir más para que el cerebro «fije» esa nueva habilidad.

El sueño es un proceso madurativo del cerebro y a medidas que nuestros hijos van creciendo van adquiriendo la habilidad de dormir. Todos, tanto adultos como niños, nos despertamos varias veces mientras dormimos, la diferencia es que nuestro cerebro sabe que tiene que volver a dormirse y el de los niños tiene que aprenderlo. Sumado a la emoción de todo lo aprendido durante el día, es normal que cuando se despiertan les cueste volver a dormirse, ¡quieren practicar todo lo aprendido! Recuerdo que mi hija mayor cuando se descubrió los pies se pasaba las siestas jugando con ellos y mi hijo pequeño cuando aprendió a sentarse solo se pasaba toda la noche practicándolo, el problema es que en ese momento todavía no sabía volver a sentarse solo… ¡Cuántas noches en vela para volver a tumbarle!

Qué hacer para que duerman

Lo primero es observación, observación y más observación… Fijarte en las necesidades particulares del niño será la mejor manera en la que podrás encontrar los «patrones» de sueño de tu hijo. Como hemos dicho cada niño es un mundo y lo que «funciona» con uno a otro no le viene bien… Durante 10-15 días haz una lista con los horarios. El tiempo que duerme y el que pasa despierto, también anota en que momentos está más irritado y cuales son los signos con los que demuestra sueño (bosteza, se rasca los ojos, llora…). Una vez que tengas esta lista podrás ver que patrones se repiten diariamente y con ellos podrás saber las necesidades de tu hijo. Muchas veces nos queremos basar en horarios y los niños no saben de horas sino de momentos o situaciones.

Conocer estas necesidades hace que puedas adelantarte y no esperar a acostar al niño cuando ya esté demasiado cansado. Siempre se habla de horas que pueden aguantar los pequeños despiertos entre una siesta y otra, pero esas horas dependen de la actividad que haya tenido, de cuanto tiempo haya dormido con anterioridad y por supuesto, también del propio niño. Mi hija mayor con 9 meses no aguantaba más de 3 horas seguida sin dormir, mientras que mi hijo pequeño con esa misma edad podía estar más de 4 sin ningún problema. Os podéis imaginar la frustración tanto de mi hijo como mía cuando yo trataba de que durmiera cada 3 horas, ¿verdad?

Las rutinas son otro punto clave en cuanto al sueño de los niños. Para los niños saber qué va a pasar es muy importante porque se sienten seguros. Más que pensar en horarios debemos pensar en secuencia de actuaciones, los niños no saben de horas pero si son capaces de recordar el orden de los actos. A día de hoy, cuando mis hijos (6 y 3 años) llegan demasiado cansados del cole una forma de calmarlos es irnos al baño, ellos ya saben que tras eso viene la cena y van a dormir.

Nuestra rutina de sueño la hice desde que nacieron. Antes de meterlos en la cuna les cantaba siempre la misma canción y les deseaba las buenas noches siempre con la misma frase. Llegó un momento en el que cuando lo escuchaban ellos mismos se relajaban y sabían que era momento de dormir. Esta rutina de sueño me servía cuando se despertaban a mitad de noche y no podían volver a dormirse. Crea una rutina para dormir y crea ese vínculo con tus hijos. Cuando necesiten dormir y no puedan les ayudará a tranquilizarse y a sentirse más seguros.

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