Como hacer una mudanza con niños: Consejos prácticos

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Las mudanzas trastocan la vida y suelen ir asociadas a agobios. Son muchas cosas las que hay que mover en un periodo de tiempo muy corto. Cuando a esa ecuación además le sumas niños la angustia suele verse multiplicada. Una mudanza con niños es más complicadas porque queremos tratar de que sus rutinas y necesidades no se vean alteradas y muchas veces no está en nuestra mano conseguirlo. Además una mudanza no sólo mueve muebles sino que movemos toda nuestra estabilidad y muchos recuerdos. Las emociones y los sentimientos suelen estar mucho más sensibles y eso puede verse reflejado en nuestro día a día.

Lo ideal cuando hacemos una mudanza es que podamos dejar a los niños con algún familiar durante los días que dura pero hay muchas ocasiones en los que no tenemos esa opción. En la actualidad con la pandemia del COVID-19 que estamos viviendo se complica mucho esa opción. He vivido en primera persona hace muy poquito una mudanza con dos niños y quiero compartir contigo algunos consejos que me han sido de gran utilidad:

No hacerla en fin de semana

Mi primera idea era que la mudanza se hiciera un viernes, pero por disponibilidad de la empresa que nos la hacía no fue posible. En un principio me pareció una locura tener que hacerla un martes pero luego me he dado cuenta de que fue la mejor opción. Al tener dos niños que van al colegio creía que lo mejor era un viernes por el tema cenas y por si tenían que acostarse un poco más tarde. Luego me he dado cuenta que la mudanza con niños «por medio» es mucho más complicada. Ayuda mucho tener las horas que ellos están en el colegio para organizar todos los enseres en la casa nueva.

Tuvimos tres días para organizarnos y optimizamos mucho más el tiempo. Cuando llegó el fin de semana tenía listas casi todas las cosas. Los niños pudieron jugar y tener sus cosas colocadas mientras yo terminaba con el resto. Francamente, si la hubiera hecho un viernes habría sido una locura de fin de semana, con cajas por medio y los niños sin poder tener con que entretenerse.

Preparar una maleta con ropa para mínimo tres días

Cuando pensamos en una mudanza solemos coger ropa únicamente para el día siguiente. Al final son muchas cajas las que se mueven y es difícil tener controlado donde está cada cosa. En una mudanza con niños debemos tener en cuenta que los pequeños pueden necesitar algún cambio de ropa asociado a algún «accidente». Al tener cambio para más días podamos «olvidarnos» de las cajas de la ropa y no tener una presión añadida al tener que encontrar a la fuerza alguna prenda.

Por otro lado es importante que pensemos en los pijamas. En mi caso también metí de recambio por si hubiera algún escape nocturno que me hiciera tener que ponerme a las dos de la mañana a abrir cajas como una loca… Al tener ropa de recambio tenemos la opción de poner lavadoras y no tener que estar preocupados por el tiempo que tarda en secarse. Aunque la ropa suele ser lo más fácil de localizar porque las cajas suelen ser más grandes siempre puede ocurrir que tarden en aparecer determinadas prendas.

Que los niños guarden dos o tres juguetes

Tener presente que los niños tienen que poder entretenerse facilitará la tarea de desembalaje. No podemos pretender que los pequeños estén sentados y quietos mientras nosotros desembalamos las cosas. Anticiparnos a esta situación puede evitarnos más de un disgusto. El día antes de la mudanza habla con tus hijos y que escojan dos o tres juguetes, mételos en una bolsa y llévala a la casa nueva para tenerla controlada.

Preparar en una bolsa toallas, sábanas y las cosas de higiene personal

Muchas veces pensamos únicamente en el cepillo de dientes pero tener localizadas las toallas y las sábanas nos facilitan el momento del baño y de irnos a la cama. El día antes lleve una maleta con los juegos de sábana y toallas, de esta manera en cuanto montaron las camas pude hacerlas. Las mudanzas siempre suelen terminar más tarde de lo esperado. Todo lo que podamos ir adelantando nos vendrá bien, tanto para los niños como para los adultos.

Tener pensada y preparada la cena y el desayuno del día siguiente

El día antes de la mudanza dejé preparada la cena del día siguiente, aunque al final terminaron tan tarde que los niños tuvieran que acabar picando algo fuera… Lo que sí fue de gran ayuda es que en una mochila prepare un cartón de leche, fruta, pavo y unas galletas, además de un par de vasos y cubiertos. De esta manera la mañana siguiente a la mudanza pude organizar el desayuno y los niños no vieron trastocadas sus rutinas antes de ir cole.

Hacer «limpieza» antes de que empiece la mudanza

Son muchas las cosas que vamos almacenando y las mudanzas son un gran momento para hacer limpieza y deshacernos de todas esas cosas que hace años que no usamos. Lo ideal es que unas semanas antes de la mudanza empieces a revisar armarios y vayas deshaciéndote de aquellas cosas que ya no usas. Una vez que estén en la casa nueva es más complicado hacerlo, siempre encontraremos un hueco donde volver a almacenarlas 😉

Tener presente que durante mínimo una semana no vas a poder cubrir tus obligaciones cotidianas

Una mudanza trastoca ese momento de tu vida y si no quieres estar durante un mes rodeada de cajas debes revisar y reorganizar tus prioridades. Antes de la mudanza puedes tratar de adelantar obligaciones de las semanas posteriores a mudarte. Organizar de nuevo una casa no es tarea fácil y es mejor dedicarle un poco más de tiempo e ir guardando las cosas en el sitio definitivo. Un error muy clásico es ir deshaciendo cajas e ir guardando «a lo loco» pensando que más tarde (cuando ya no tengamos cajas) ordenaremos todo.

Es preferible dedicar una semana en exclusiva a organizar la casa nueva, colocar cada cosa en su sitio e ir desmontando cajas a medida que vamos organizando. A la larga te ocupará menos tiempo y no tendrás la sensación de que no llegas a nada porque «todavía sigues con la mudanza».

Relativizar y tener claro que el caos no va a durar eternamente

Respira hondo y trata de quitar importancia al caos que ahora mismo reina en tu casa, no va a durar eternamente. Las mudanzas son una transición y antes o después se terminan. No te metas en un círculo de queja y de agobio porque parece que los cajas no desaparecen… En algún momento desharás la última caja y tendrán tu nuevo hogar listo 🙂

Con estos consejos solo pretendo que puedas tener algo de calma dentro del caos que supone una mudanza. Piensa que cuanto más tranquila estés tu más tranquilos y menos conflictos surgirán con los niños. Recuerda que los niños son grandes observadores y que nosotros somos sus referentes. Si podemos anticiparnos a algunas situaciones y tenerlas solucionadas con un poquito de previsión las cosas fluirán mucho mejor.

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