El momento en el que nuestro hijo deja de tomar leche exclusivamente y se comienza con la alimentación complementaria es un momento de muchas dudas… Hasta los seis meses está todo claro, leche materna o leche artificial, pero a partir del sexto meses comienzan las «primeras decisiones». Desde siempre, la transición se ha realizado a través de las papillas y los purés, pero desde hace un tiempo ha entrado en escena el ofrecer a los niños la comida entera, en trozos grandes para que ellos puedan experimentar con ella, es lo que se denomina «Baby Led Weaning».
El concepto no me puede gustar más, acercar a los niños la comida en su forma «natural» para que ellos puedan coger, tocar y probar a su ritmo, aunque debo ponerle un «pero»… A los seis meses me parece demasiado pronto para ofrecerles toda la comida en trozos. Con mis dos hijos inicie la alimentación complementaria con la fruta y los pures de verduras y a partir del año es cuando comencé a ofrecerles «sólidos».
Los bebes están los primeros seis meses de su vida tomando un único sabor con la misma textura, por eso me parece un cambio muy grande introducirles diferentes tipos de sabores con diferentes texturas. A veces pienso que queremos hacer crecer demasiado rápido a nuestros hijos, que quemamos etapas, cuando ya pasan demasiado deprisa… Con mi dos hijos lo hemos hecho igual, pero más que nada porque cuando algo te funciona para que cambiar, ¿no?
Mi experiencia fue que utilice de los seis meses al año para ofrecerles a los peques todo tipo de sabores, es decir, poco a poco fui introduciéndoles todas las verduras (exceptuando las espinacas y las acelgas que se las di a partir del año), todos los tipos de carne (ternera, cerdo, pollo, pavo, cordero y conejo) y diferentes pescados blanco (bacalao, gallo, merluza, lenguado, dorada, lubina…). La base de verduras era la misma pero cada día el puré llevaba una carne o un pescado diferente, de esta manera fui acostumbrado a su paladar a diferentes sabores y descarte alergias a algún alimento.
El verdadero cambio en la alimentación lo experimentamos cuando cumplieron el año, que fue el momento en que introdujimos el sólido, aunque de una manera gradual. Empezamos a la hora de la cena, antes de darle el pecho, ofreciéndoles arroz, pasta, legumbres, huevo, pavo… Comían lo que querían (al principio jugaban más que comer), pero estaba tranquila porque luego hacían la toma y sabía que se habían quedado satisfechos.
Después introdujimos el cambio al mediodía, comenzamos con la disociación de sabores, les ofrecíamos un puré con una única verdura principal y el pescado y la carne como segundo plato a pedacitos, y poco a poco fuimos introduciendo las verduras en trozos. Lo último que les introduje fueron las frutas, pero a los dos años ambos han comenzado el cole comiendo todo en sólido.
La introducción del sólido siempre la hemos hecho primero en las cenas, como luego se tomaban la leche me quedaba tranquila de que no se quedaban con hambre, porque uno de los mayores agobios cuando comienzas con la alimentación complementaria es cuánto tiene que comer, si se quedará con hambre… Si no existe un problema en la alimentación lo mejor es confiar en el niño, ellos son los que mejor se conocen, pero hasta que alcancé esa confianza, que os puedo asegurar que me costó, como referencia utilizaba el tamaño de la palma de la mano del niño para quedarme tranquila con las cantidades.
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