El inicio en la alimentación complementaria es un verdadero caos, el primer problema que se me planteó a la hora de cocinar potitos caseros para mis hijos fue como acertar con las medidas… Las primeras semanas tienen una complicación «tolerable», lo gracioso es cuando vas incorporando verduras y no quieres que el puré sepa únicamente a una de ellas (el puerro suele ser el que más sabor da). Un truco que me ha servido mucho, y que continuo usando, es el de utilizar la misma cantidad de patata que del resto de verduras juntas, de esta manera consigues un verdadero equilibro en el sabor.
Mi pediatra me recomendó que no le diera a los niños zanahoria todos los días, por lo que preparo una tanda de purés con zanahoria y otra sin ella y se los voy alternando. Os dejo las medidas con las que me salen unos siete potitos de 250 gramos cada uno (la cantidad de agua para estas medidas es de unos 800 gramos):

La cantidad de carne es por la recomendación de mi pediatra, que fue de 30 gr. de carne o pescado en cada puré, pero si vuestro pediatra os ha recomendado otra cantidad la adaptáis en función de lo ingesta de proteína que os hayan recomendado.
Esta es la base del puré de verduras, pero una vez que está bien instaurado y que descarto cualquier tipo de alergia, voy incluyendo más hortalizas. Le meto una cebolla pequeña, un tomate, un puñado de guisantes y un trozo de pimiento (compro el mix de tres colores y le pongo un poco de cada uno de ellos). Para el tema de las cantidades voy mirando el peso de todas las verduras y añado más patata en función del peso total que tengan.
Suelo hacer purés para varias semanas porque voy alternando diariamente diferentes tipos de carne y de pescado y los tengo congelados en botes de cristal. A la hora de cocinar los purés no meto directamente la carne o el pescado con las verduras, sino que, en papel transparente, envuelvo por separado cada uno de los diferentes tipos y los cocino con el vapor de las verduras (en cualquier olla con vaporera lo puedes hacer o con la baroma en la Thermomix), realmente te salva de tener que estar haciendo pequeñas cantidades de purés en función de la carne o el pescado que vayas a darle al peque.
El día que me pongo a hacer pures me doy una buena paliza, no te voy a engañar… suelo hacer tres tandas de verduras: La primera olla la hago con ternera, pollo y pavo; la segunda con cerdo, cordero y conejo; y la tercera con tres tipos diferentes de pescado blanco (bacalao, gallo, lenguado, merluza, lubina, dorada…). Una vez que se ha terminado de cocer la verdura, la trituro sola (sin la proteína), la divido en tres partes y a cada una de las raciones le añado la carne o el pescado correspondiente y vuelvo a triturar. De esta manera en una sola tarde hago purés de seis carnes y tres pescados diferentes y tengo para unas tres semanas.
Así leído parace más laborioso de lo que realmente es y os puedo asegurar que supone un ahorro de tiempo considerable. Dedicando una tarde a la cocina está cubierta la comida de tres semanas, únicamente es sacarlo del congelador el día antes de consumirlo y pasarlo a la nevera. Además, tienes bajo control qué es lo que come tu hijo y en qué cantidades, los potitos industriales están bien para una emergencia pero si queremos que nuestros hijos tengan unos buenos hábitos alimentarios es fundamental comenzar con ellos desde el principio.
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